sábado, 29 de julio de 2006
Crecimiento personal:
¿A QUIENES TENDEMOS AYUDAR?
Carlos Mora Vanegas
"La parte más importante de la educación del hombre es aquella que él mismo se da."
Walter Scott
Mientras permanecemos en este plano, estamos interrelacionados con seres que de alguna manera están próximo a nosotros de acuerdo al rol que desempeñamos, y siempre se manifestará esa necesidad de colaborar, ayudar, lo importante es saber cuál en nuestra tendencia en la ayuda, a quienes le damos preferencia y el por qué.
En un escrito de Martha Morales, al respecto manifiesta, que la empatía es un sentimiento que nos lleva a ponernos en el lugar de los demás, y que puede impulsarnos a ayudar a otros. Sin embargo, empatizamos más con aquellos que nos recuerdan a nosotros mismos, y tendemos a ayudar mucho más a aquellos que se nos parecen. ¿Por qué? ¿Cuál es la razón de ello?..
Una investigación llevada a cabo en Alemania ha demostrado que la sensación de empatía, así como el impulso de ayudar a otros, son propiciados no sólo por nuestro buen corazón, sino también por la afinidad de los otros con nuestra cultura y modo de vida.
Se nos explica, que los sentimientos de empatía que nos llevan a ayudar a los demás tienen ciertos límites, señala un estudio cuyos resultados han sido publicados en el número de julio de la revista Personality and Social Psychology Bulletin, perteneciente a la Society for Personality and Social Psychology estadounidense, que es la mayor sociedad de psicólogos del mundo, con 4.500 miembros.
La investigación, dirigida por el especialista Stefan Stürmer, de la Universidad de Kiel ha comprendido dos experimentos distintos. Con ellos pretendía averiguarse, por un lado, las diferentes formas de empatía que se sienten hacia personas similares o distintas, así como el papel de la empatía en la motivación humana de ayudar a los demás.
En el primero de los experimentos, se reunió a personas de distintas culturas (100 estudiantes varones alemanes y musulmanes, de alrededor de 25 años), mientras que en el segundo se agruparon a hombres y mujeres entre los que no había diferencias culturales evidentes.
Empatía general, pero ayuda particular
Con el primero de los grupos, se descubrió que cuando los participantes sabían que alguno de sus compañeros tenía problemas económicos porque habían perdido dinero o su tarjeta de crédito, todos empatizaban con ellos, pero sólo ayudaban a aquellos que pertenecían a su propio grupo cultural.
Este experimento sirvió para medir la tendencia a ayudar a los demás y a empatizar en un contexto multicultural: se descubrió que la empatía condiciona más las acciones de ayuda cuando el que presta dicha ayuda y el ayudado pertenecen al mismo grupo cultural.
En el segundo experimento, en el que se reunió a 23 mujeres y 17 hombres, de una media de edad de 20 años, se reprodujeron las mismas situaciones problemáticas, pero todos los miembros pertenecían a un mismo grupo cultural. Dentro de éste, sin embargo, los participantes tendían a ayudar a aquellos a los que consideraban más parecidos a ellos mismos.
Enfatizar las similitudes entre diferentes
Anteriores estudios habían sugerido que la motivación a ayudar podía atravesar las barreras interculturales, pero el estudio de la Universidad de Kiel señala que, aunque siga existiendo esa posibilidad, lo cierto es que la tendencia humana básica consiste en apoyar más a aquellos con los que nos sentimos más identificados.
El punto de partida de este estudio fue el presupuesto de que las motivaciones para ayudar a otros, en vez de ayudarnos a nosotros mismos, a menudo son de una naturaleza distinta. Ambos experimentos respaldaron claramente este presupuesto, al demostrar que incluso en encuentros intergrupales de personas generosas, la empatía se "desactiva" como motivador significativo que nos impulsa a ayudar a los demás cuando los posibles receptores de la ayuda son miembros de grupos diferentes.
Los investigadores señalan que este déficit de generosidad que nos caracteriza debería superarse con medidas que enfatizaran aquello en lo que nos parecemos a los que no son totalmente como nosotros, en lugar de acentuar lo que nos diferencia de los demás.
Desde luego, es importante sorprendernos que es lo que nos impulsa a ayudar a alguien, ¿por qué?, simplemente porque está implícito en nosotros la línea de servicio, nuestra identificación con la colaboración y por lo general, lo hacemos con situaciones que nos motivan a ser solucionadas a darle respuesta, más cuando esta toca nuestros valores, como las consecuencias de una catástrofe, el dolor humano, los sentimientos., la supervivencia.
Por supuesto, nos identificamos más con personas con quienes simpatizamos, se nos parecen en nuestro comportamiento, con quienes de alguna forma ya hemos formados lazos, con quienes son capaces de motivarnos a que la ayuda se manifieste.
Hay un hecho cierto, que también nos identifica con la ayuda, como son los niños a quienes protegemos , colaboramos cuando requieren de un servicio, es algo que se manifiesta automáticamente en nosotros, así como con los ancianos, en donde nuestra colaboración no demanda reconocimientos, sino simplemente a que la manifestemos, llevemos a cabo, a que beneficien al interesado, que logren resultados positivos, no olvidando que lo que perdura son las buenas acciones que hacemos a nuestros semejantes.
Lo invitamos a que siempre que exista la oportunidad de colaborar, de ayudar lo haga sin discriminación, evitando dependencias, colaborando con quienes la demandan a salir de la situación y motivándolos a que en la misma situación lo hagan. No lo descuide.
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